Primero, ¿Qué es Growth Hacking?

 

Growth Hacking es un conjunto de técnicas de mercadeo, desarrolladas por las empresas de tecnología. Utilizan la creatividad, el pensamiento analítico (que se realiza como parte del proceso del pensamiento crítico, así como las métricas web y de redes sociales para vender sus productos, ganar exposición y hacer crecer un negocio.

 

El Growth Hacker tiene como responsabilidad el crecimiento.

 

Sean Ellis, CEO de Qualarro, responsable también del crecimiento de Dropbox, es quien creó el término “Growth Hacker” en este artículo que escribió en el 2010,  se quejaba de que las startups buscan perfiles de marketing genéricos, con habilidades que sirven de poco en el día a día: desarrollar un plan de marketing, formar equipos, gestionar agencias de marketing que hagan el trabajo de campo, etc. Según él, lo que necesitan es un growth hacker que tenga conocimientos en marketing, enfocado en conseguir el product-market fit -el grado en que un producto satisface una fuerte demanda del mercado- y cuyo único objetivo, sea el crecimiento.

 

Este tipo de profesional y sus funciones son populares especialmente entre las startups de Silicon Valley y ya ha comenzado a cobrar relevancia en otro tipo de empresas. Una búsqueda rápida en Linkedin demuestra que casi unas 2.200 personas han incluido ya en su descripción profesional este término.

 

Lo cierto es que aunque el nombre parezca una rareza, al menos si se piensa de cara al futuro, los growth hackers están llamados a convertirse en una pieza clave dentro de las empresas.

 

Aunque la profesión ha cobrado mayor importancia en las empresas de tecnología, también es útil para compañías de otros sectores, no necesariamente hay que ser una multinacional para poder aprovechar el potencial de estas estrategias, se trata de seleccionar el profesional idóneo para hacerlo.

 

¿Qué esperar de un growth hacker?

 

La combinación perfecta para este cargo es Programador + Marketing.

En una columna de The Guardian explican que estos profesionales tienen que tener tanto conocimientos de programación como ser profesionales con profundos conocimientos en el área del marketing. Como explicaba hace unos años Andrew Chen, “los growth hackers son el híbrido entre un marketero y un programador, uno que ante la tradicional pregunta de cómo consigo consumidores para mi producto, responde con tests A/B, landing pages, el factor viral, envíos de email y Open Graph”. La sumatoria de las dos área en una única persona conseguirá crear al profesional perfecto para desempeñar estas funciones.

 

Estos profesionales pueden llegar a ser maestros en el lanzamiento de nuevos productos, por ejemplo, cuando Airbnb entró en el mercado, se aprovechó de la base de usuarios de Craiglist y de su alcance para posicionar sus servicios. Los anuncios de alojamientos que aparecían en Airbnb aparecían también en Craiglist, pero con links a Airbnb para redirigir a su sitio web. La nueva plataforma creció gracias a ello a una gran velocidad.

 

Airbnb no es el único ejemplo, Spotify por su lado usó lo social para hacer publicidad gratis: cada vez que se publica en Facebook ‘Pepito acaba de escuchar x canción’ se está haciendo publicidad del servicio de streaming.

 

Lo mejor del growth hacker es que sus recomendaciones y acciones, normalmente no están respaldadas por elevadas inversiones de capital, sino más bien, suelen ser cosas baratas que se pueden hacer aprovechando los recursos del internet para el posicionamiento de la marca.